Un modelo cosmológico en el que la densidad de energía oscura transita de valores negativos a positivos.El modelo eCDM es un marco cosmológico que extiende el modelo estándar Lambda-Cold Dark Matter (ΛCDM) permitiendo que la densidad de energía oscura varíe con el tiempo, específicamente transicionando de valores negativos a positivos. En el modelo estándar, la energía oscura es una densidad de energía positiva constante que impulsa la expansión acelerada del universo. El modelo eCDM introduce un componente dinámico que puede ser negativo en el universo temprano, afectando potencialmente el crecimiento de estructuras y la historia de expansión, y luego se vuelve positivo en épocas posteriores, coincidiendo con las observaciones de aceleración cósmica.
El modelo eCDM es una propuesta teórica relativamente reciente, surgida en la década de 2020 como respuesta a tensiones en las mediciones cosmológicas, como la discrepancia en la constante de Hubble. No se atribuye a un solo autor, sino que ha sido explorado por varios grupos de investigación.
En el modelo eCDM, la energía oscura se describe mediante un campo escalar o una ecuación de estado modificada que permite un cambio de signo. En el universo temprano, una densidad de energía oscura negativa actuaría como una gravedad repulsiva que ralentiza la expansión o incluso provoca una contracción, lo que podría alterar la formación de galaxias y cúmulos. A medida que el universo se expande, el campo evoluciona, cruzando el cero y volviéndose positivo, lo que impulsa la expansión acelerada que observamos hoy. Esta transición puede ajustarse para reproducir los datos cosmológicos, como las distancias de supernovas, las fluctuaciones del fondo cósmico de microondas y la agrupación de galaxias.
Se utiliza en cosmología para probar explicaciones alternativas de la energía oscura y para abordar anomalías en las observaciones cosmológicas estándar, lo que podría refinar nuestra comprensión de la evolución del universo.
En el modelo eCDM, el universo podría haber experimentado un período de 'antigravedad' en su infancia, lo que podría dejar huellas sutiles en la distribución de galaxias que telescopios como Euclid podrían detectar.






















