El ensamblaje del sistema nervioso se parece a la construcción de una ciudad, donde cada casa nueva —una neurona— debe conectarse a tiempo a las carreteras de las sinapsis. En el gusano diminuto C. elegans, este proceso puede observarse en detalle: tiene solo 302 neuronas, y los científicos reconstruyeron sus contactos en diferentes etapas del desarrollo.
Los autores del trabajo crearon la herramienta DevoTG, una red neuronal temporal que aprende a partir de dos tipos de datos. El primero es el árbol genealógico de las células: qué célula desciende de cuál y cuándo. El segundo son ocho instantáneas del cerebro del gusano, tomadas con un microscopio electrónico en diferentes días de su vida. DevoTG no solo ve una imagen estática, sino que recuerda la secuencia de eventos, como un capataz que supervisa la obra desde los cimientos hasta el edificio terminado.
En el mapa de conexiones, DevoTG identificó tres tipos de contactos. Unos, los estables, aparecen temprano y permanecen para siempre, como las autopistas principales. Otros, los temporales, solo se necesitan durante la fase de crecimiento, como los andamios de construcción. Los terceros, los variables, aparecen y desaparecen, como callejones que se reconfiguran para nuevas funciones. Particularmente interesantes son las neuronas comandantes AVA, AVB y AVE: ocupan una posición central temprano y con el tiempo solo fortalecen su papel, acumulando conexiones.
Este enfoque no es solo un atlas, sino una película sobre cómo el cerebro se ensambla a sí mismo. El código de DevoTG es abierto y puede aplicarse a otros animales para descubrir las reglas generales de la neuroconstrucción.
El gusano C. elegans tiene 302 neuronas, y los científicos conocen el esquema completo de sus conexiones: es el único ser vivo para el que se ha elaborado un mapa de este tipo.