Los primeros instantes de la vida del universo recuerdan a la afinación de un instrumento musical complejo. Las fluctuaciones cuánticas, estiradas por la rápida expansión (inflación), se convirtieron en esas "notas" de las que más tarde surgieron las galaxias. En un nuevo trabajo, los físicos han considerado un acorde inicial inusual: un estado de superoscilación. En él, un conjunto de ondas simples con un rango de frecuencias limitado crea, gracias a la interferencia, una región con oscilaciones de fase mucho más rápidas. El nacimiento del universo en este modelo no comienza con un zumbido suave, sino con un susurro silencioso pero muy sinuoso.
Este susurro deja una huella: un pico estrecho en el espectro de las perturbaciones primordiales, similar a un pico agudo sobre una línea plana. Los parámetros del pico (su posición y su altura) están rígidamente determinados por la construcción cuántica original, y no se ajustan a los datos experimentales. Sin embargo, cuando esta señal nos llega a través de la radiación de fondo de microondas (CMB), le ocurre lo mismo que a un patrón complejo proyectado sobre una pantalla irregular: los detalles finos se desdibujan. Los cálculos con el código CAMB han mostrado que la proyección sobre la esfera celeste atenúa la parte oscilatoria de la señal aproximadamente tres veces en comparación con la estimación ingenua.
El análisis de los datos del satélite Planck ya ha permitido imponer una restricción: la intensidad de este efecto no supera un pequeño porcentaje de la señal principal. Pero la conclusión clave del trabajo es otra: señala dónde buscar a continuación. Los futuros sondeos de galaxias, como Euclid, podrán detectar este patrón cuántico o demostrar de manera convincente que las condiciones iniciales eran mucho más simples.
Las superoscilaciones son cuando la suma de ondas lentas produce una rápida. Esta proeza solo es posible gracias a una cancelación muy precisa de amplitudes, y es extremadamente sensible al ruido, algo así como intentar oír el tic-tac de un reloj de pulsera en un concierto de rock.
En la novela de Greg Egan, "Desesperación", se explora la idea de que los efectos de interferencia cuántica en el universo temprano podrían ser la clave para comprender la estructura de la realidad.