Los científicos no lograban entender por qué distintas mediciones de la densidad del gas en el espacio arrojaban resultados tan dispares. Resultó que cada método solo es sensible al gas de una densidad específica, como un tamiz con diferentes tamaños de malla. En realidad, el gas es una mezcla de regiones de distinta densidad, y no existe una densidad única. Este hallazgo cambia las estimaciones habituales de la masa y otras propiedades de las galaxias. ¿Será que el Universo es más denso de lo que pensábamos?
Las nebulosas son nubes brillantes de gas donde nacen las estrellas. Para medir su densidad, se descompone la luz en colores mediante descomposición de la luz. Pero durante décadas, diferentes líneas de color mostraron valores que diferían cientos de veces. No es un error, es una característica de la estructura de las nebulosas.
Una nebulosa se parece a una esponja con poros de distintos tamaños. En ella conviven cavidades casi vacías del tamaño del Sistema Solar y grumos microscópicos, futuras estrellas. Cada método de medición actúa como un tamiz con agujeros de cierto tamaño: uno capta solo el gas enrarecido, otro solo los grumos densos. De ahí la disparidad en los números.
Antes, los astrónomos calculaban la masa y la química con un solo número. Ahora es necesario revisar esos cálculos, desde las nubes cercanas de hidrógeno hasta las lejanas galaxias. Las diferencias de densidad dentro de una misma nebulosa pueden alcanzar un millón de veces: el grumo más denso tiene una densidad comparable a la del aire, aunque a su alrededor haya un vacío cósmico.
🎯 Incluso la parte más tenue de una nebulosa contiene cientos de veces más átomos que el mejor vacío creado en un laboratorio terrestre.