La cromodinámica cuántica es la teoría que describe cómo los quarks y los gluones se unen para formar protones y neutrones. En sus ecuaciones hay un ángulo extraño, el parámetro θ (theta). Si no es cero, el neutrón debería comportarse como un diminuto dipolo eléctrico, pero los experimentos muestran que ese dipolo es increíblemente pequeño, lo que implica que θ es menor que 10⁻¹⁰. ¿Por qué es tan pequeño? Eso es lo que se llama el problema fuerte de CP.
Normalmente, los físicos razonan así: los campos de gluones pueden enrollarse en configuraciones especiales, divididas en sectores topológicos. Es precisamente de esta clasificación global de donde surge el ángulo θ. Sin embargo, los autores del trabajo recuerdan que esto es solo una de las posibles descripciones matemáticas. Comprobaron qué fenómenos de la QCD requieren realmente esa estructura global y cuáles se derivan solo de leyes locales, es decir, de principios que actúan en cada punto del espacio-tiempo. Resultó que todo lo importante —tanto las identidades anómalas como los cálculos en retículos— prescinde de la topología global.
La conclusión es aleccionadora: quizás el problema fuerte de CP no sea un enigma de la naturaleza, sino la sombra de una suposición matemática superflua. Si la clasificación global de los campos no es necesaria para explicar los experimentos, entonces la pregunta "¿por qué θ es tan pequeño?" simplemente desaparece. Esto no significa que el enfoque habitual sea incorrecto —funciona perfectamente—, pero sus premisas merecen ser revisadas.
Si el parámetro θ fuera al menos 10⁻⁹, el neutrón tendría un momento dipolar eléctrico que ya se habría detectado en experimentos, lo que implicaría que nuestra comprensión de las simetrías del mundo microscópico sería muy diferente.