Cuando una partícula lleva una gran energía interna, como una peonza masiva, su movimiento se puede dividir en una parte rápida y una lenta. La parte rápida es un temblor que apenas afecta a lo principal. Los físicos han desarrollado un método que permite descartar ese temblor y quedarse solo con el movimiento lento y significativo. Es como quitar la espuma de una sopa hirviendo para ver el caldo limpio.
En los nuevos materiales, las partículas se comportan como si no tuvieran masa, pero con distorsiones especiales. Aquí, este enfoque revela efectos inesperados. Surgen fuerzas que no existen en la electricidad ordinaria, algo así como si un imán atrajera no solo el hierro, sino también la madera. Tales fuerzas podrían manifestarse en diminutas señales eléctricas, y los científicos esperan medirlas en experimentos.
El método se basa en la idea de Paul Dirac, quien fue el primero en describir el comportamiento de los electrones rápidos. Ahora sus ecuaciones ayudan a entender los procesos lentos en partículas pesadas. Es como orientarse en tu propia habitación usando un mapa del cielo estrellado: sorprendente, pero funciona.
Un método similar al descrito se aplica en programas de compresión de música: descartan los sonidos que el oído humano de todos modos no percibe y dejan solo lo esencial.