En un concierto, en medio de una multitud apretada, cada paso cuesta trabajo: cuanto más apretados estamos, menos ganas de moverse. Así se comporta normalmente la materia activa: los enjambres de bacterias o las bandadas de robots se quedan quietos en la densidad. Pero un grupo de investigadores descubrió el efecto contrario. Diminutas partículas que, por separado, yacen inmóviles, de repente empiezan a agitarse como moléculas de gas caliente cuando están en compañía.
El experimento se realizó con osciladores: esferas que vibran en su sitio gracias a la electricidad generada por fricción (fenómeno conocido como electroforesis por carga de contacto). Por sí solas, están quietas. Pero cuando hay muchas de estas esferas, sus colisiones se vuelven superelásticas: tras el impacto, se separan más rápido de lo que se acercaron. Así nace una relación positiva entre densidad y actividad: cuantos más vecinos, más se acelera cada una.
Al comprender la naturaleza de estas colisiones, los autores aprendieron a controlar la forma de este gas e incluso a convertirlo en cristal. El trabajo demuestra que el comportamiento colectivo complejo puede surgir no solo de la simetría de las interacciones, sino también de la capacidad de las partículas para adaptarse unas a otras. Quizás principios similares ayuden a crear materiales adaptativos o expliquen la inesperada coordinación en las células vivas.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2608.03560v1
Motility-induced phase separation occurs in assemblies of self-propelled units when activity is coupled negatively to density. In contrast, the consequences of a positive coupling between density and activity on the collective behaviour of active matter remain unexplored. Here, we show that collective activity can emerge from such a positive coupling among non-motile building blocks. We perform experiments with self-sustained oscillators powered by contact-charge electrophoresis. Although the oscillators are non-motile by design, they spontaneously form an active gas when confined together. The super-elastic nature of collisions constitutes a positive density-activity coupling and underlies the active gas properties. Elucidating the origin of binary collisions allows us to precisely control the structure of the active gas and its eventual crystallization. Beyond considering the overlooked positive coupling between density and activity, our work suggests that rich collective properties can emerge not only from the symmetry of interactions between active building blocks, but also from their adaptable and responsive behaviour.
El impacto superelástico se parece al ping-pong: la bola no solo rebota, sino que recibe un impulso adicional de la colisión, como si la raqueta golpeara con más fuerza de la que traía la pelota.
En la novela de Stanisław Lem «El invencible», los «mosquitos» mecánicos se reunían en nubes y mostraban inteligencia solo en masa: un principio similar: la actividad nace de la cantidad.