Un protón o un núcleo atómico a gran velocidad choca contra la atmósfera terrestre y nace una cascada de miles de millones de partículas. Esa lluvia atmosférica extensa se precipita hacia la superficie, mientras telescopios sensibles captan su tenue resplandor. Por la forma de ese resplandor, los físicos deducen cuán profundo penetró la lluvia en la atmósfera y de qué estaba compuesta.
Pero hay un matiz. La teoría de la relatividad considera la velocidad de la luz en el vacío como un límite absoluto: nada puede superarla. ¿Y si a energías inimaginablemente altas esa regla se violara levemente? Entonces algunos procesos ocurrirían de otro modo. Por ejemplo, la creación de pares de partículas —cuando de la energía surgen un electrón y su antipartícula, el positrón— sería menos probable. En la lluvia disminuiría el componente electromagnético y esta penetraría más profundo.
Los autores del trabajo tomaron un modelo simplificado de esa violación y lo "ejecutaron" en una simulación de la respuesta de los detectores del Observatorio Pierre Auger en Argentina. Compararon cómo se verían las lluvias con y sin violación, y las contrastaron con datos reales. El método resultó sensible al efecto buscado. Los investigadores obtuvieron un límite inferior preliminar para la energía a la que podría manifestarse la violación: más de mil millones de veces mayor que la energía alcanzable en el Gran Colisionador de Hadrones.
Entonces, ¿la velocidad de la luz sigue siendo inquebrantable? Por ahora, sí. Pero los físicos tienen ahora una herramienta más para comprobarlo en las condiciones más extremas que se dan en la naturaleza: en lluvias originadas por partículas con energías millones de veces superiores a las de cualquier acelerador terrestre.
Una lluvia atmosférica extensa generada por una sola partícula de energía ultraelevada puede cubrir simultáneamente un área de decenas de kilómetros cuadrados, como una ciudad pequeña.
En la novela "Anathema" de Neal Stephenson, la violación de las leyes fundamentales de la física en un pasado remoto condujo a una catástrofe que transformó la propia estructura de la civilización.