Una peonza magnética que no se cae. Una pequeña esfera de granate de hierro-itrio flota en el aire, sostenida por fuerzas invisibles. No es un truco, sino una trampa de Paul magnética: un campo magnético alterno que cambia rápidamente de dirección y evita que la esfera caiga, como un malabarista que lanza pelotas al aire.
Dentro de la esfera viven los magnones, cuantos de ondas magnéticas, como las ondas en la superficie de un estanque. Estas ondas están fuertemente acopladas al movimiento de la esfera. Los científicos han calculado que el acoplamiento puede ser más fuerte que las pérdidas de energía, incluso a temperatura ambiente. Esto significa que el movimiento de la esfera y las ondas magnéticas pueden intercambiar información sin pérdidas.
Esta esfera levitante es candidata a memoria cuántica: un dispositivo que almacena información cuántica. Los magnones pueden servir de intermediarios entre el movimiento y la luz, conectando diferentes sistemas cuánticos. El primer paso es atrapar la esfera y medir su vibración. El siguiente, aprender a controlar su movimiento mediante magnones.
El granate de hierro-itrio es un cristal transparente que se utiliza en filtros de microondas y láseres. Sus magnones viven más tiempo que en otros materiales, por lo que resulta tan interesante para experimentos cuánticos.