En una película delgada de perovskita, un material para baterías solares baratas, la luz genera pares de cargas: un electrón y un "hueco". Deben llegar a los electrodos y producir corriente, pero muchos desaparecen en el camino. Dónde exactamente es la pregunta de la que depende la eficiencia de la batería.
Los investigadores midieron la luminiscencia de la película tras un pulso láser corto y la fracción de luz convertida en cargas. Juntos, estos datos permitieron construir un modelo que reproduce todos los experimentos. El modelo mostró que en el material hay trampas profundas y superficiales, así como un proceso especial: la captura Auger. En este proceso, una carga cede energía a una vecina, y esta cae en la trampa más rápido.
Con la intensidad de un día soleado normal, la captura Auger se convierte en el principal asesino de cargas. Esto significa que incluso una perovskita perfectamente limpia perderá energía debido a este mecanismo. Para aumentar la eficiencia de las células solares, hay que aprender a suprimir esta captura, por ejemplo, cambiando la composición o la estructura de la película.
Así que el camino hacia mejores baterías solares no pasa solo por eliminar defectos, sino también por controlar la interacción entre las cargas.
El efecto Auger lleva el nombre del físico francés Pierre Auger, quien lo descubrió en la década de 1920 mientras estudiaba los rayos X.