El neutrón es una partícula que normalmente reside en el núcleo atómico y no desaparece. Pero algunas teorías sugieren que, en ocasiones, podría transformarse en su gemelo invisible: una partícula imposible de detectar con los detectores convencionales. Si esto ocurriera, explicaría de qué está hecha la materia oscura, esa sustancia misteriosa que no emite luz pero mantiene unidas a las galaxias.
Para poner a prueba esta idea, los físicos del Laboratorio Nacional de Oak Ridge hicieron pasar un intenso haz de neutrones fríos a través de un potente imán. Dentro del imán había una fina placa de cadmio que absorbía los neutrones normales, pero habría dejado pasar a los gemelos invisibles. Un detector situado a 20 metros buscaba señales de que los gemelos se hubieran convertido de nuevo en neutrones normales. Pero no hubo señal.
La ausencia de señal también es un resultado. Ahora sabemos que la probabilidad de que un neutrón se transforme en un gemelo invisible es diez veces menor de lo que se pensaba. Esto ayuda a descartar muchas teorías sobre la naturaleza de la materia oscura. La búsqueda continúa: quizás el gemelo se esconde en un rango de energías aún más estrecho, y pueda ser capturado en el próximo experimento.
En el experimento se utilizó un imán con un campo de 6,6 teslas, unas 130.000 veces más intenso que el campo magnético terrestre.
La idea de partículas gemelas invisibles recuerda a las tramas de mundos paralelos, donde las partículas pueden pasar de un mundo a otro.