Una temperatura alrededor de 77 K, una condición relativamente ordinaria para dispositivos cuánticos en este contexto.La temperatura del nitrógeno líquido, aproximadamente 77 K (−196 °C), es un punto de referencia práctico en física e ingeniería. Es el punto de ebullición del nitrógeno, un fluido criogénico barato y abundante. En el contexto de los dispositivos cuánticos, a menudo se considera una condición de operación relativamente 'cálida', en comparación con las temperaturas de milikelvin que requieren muchos qubits superconductores. El hecho de que algunos efectos cuánticos sobrevivan a esta temperatura es una frontera de investigación importante, ya que reduciría drásticamente el costo y la complejidad de las tecnologías cuánticas.
El nitrógeno líquido fue producido por primera vez en 1883 por los físicos polacos Zygmunt Wróblewski y Karol Olszewski, quienes lograron la licuefacción del nitrógeno y el oxígeno. Su uso como refrigerante criogénico se generalizó en el siglo XX.
A 77 K, la energía térmica es de aproximadamente 6,6 meV, lo que aún es suficiente para perturbar muchos estados cuánticos delicados. Sin embargo, ciertos materiales y fenómenos, como los centros de vacancia de nitrógeno en el diamante o sistemas de espín específicos, tienen brechas de energía lo suficientemente grandes como para permanecer coherentes a esta temperatura. La clave es aislar el sistema cuántico de las vibraciones térmicas, ya sea mediante ingeniería de materiales o aprovechando la robustez inherente de ciertos estados de espín.
El nitrógeno líquido se utiliza para enfriar sensores infrarrojos, materiales superconductores en máquinas de resonancia magnética, y en investigación para probar dispositivos cuánticos que podrían operar a temperaturas menos extremas.
A la temperatura del nitrógeno líquido, una pelota de goma se vuelve tan frágil como el vidrio y se hace añicos al impactar.







