El Sol tiene un campo magnético que cambia constantemente. Es como una cinta invisible que envuelve a la estrella. Cuando el Sol rota, la cinta se sacude, y esos tirones se transmiten a la Tierra: el campo magnético de nuestro planeta comienza a temblar. Esas vibraciones se conocen como actividad geomagnética. Antes, para entender cuánto 'sacude' el Sol a la Tierra, había que construir modelos complejos. Ahora los científicos han encontrado una forma sencilla: tomar el mapa del campo magnético solar y separar sus dos partes principales: una a lo largo del eje de rotación y otra transversal.
Los investigadores tomaron 50 años de mapas del campo magnético solar, uno por cada rotación de la estrella, en total 652 mapas. Para cada mapa calcularon dos números: la fuerza del campo a lo largo del eje y la fuerza transversal. Luego compararon esos números con el índice Kp, que indica cuánto se perturba el campo magnético terrestre. Resultó que con esos dos números se puede predecir el Kp con una precisión del 71%. Además, la parte transversal del campo influye en la Tierra aproximadamente el doble que la axial. Es como si una orquesta tuviera dos tambores: uno marca los golpes agudos y el otro, el ritmo lento.
El nuevo índice se llama PIGA. Predice bien la actividad geomagnética en periodos tranquilos, pero en los picos de actividad solar puede equivocarse, porque entonces el campo magnético del Sol se vuelve demasiado complejo para dos números. Sin embargo, PIGA permite evaluar cómo influyó el Sol en la Tierra en el pasado, cuando no había satélites, y ayudará a mejorar los pronósticos del clima espacial. Ahora, al mirar un mapa del Sol, se puede decir de inmediato cuánto 'sacudirá' a la Tierra.
La componente dipolar ecuatorial del campo magnético solar oscila con un período de aproximadamente un año y casi desaparece en los mínimos del ciclo, mientras que la componente axial cambia suavemente y refleja la fuerza de los campos polares.