El sistema inmunitario se parece a una orquesta en la que los linfocitos B producen anticuerpos y en la que los cromosomas sexuales y las gónadas (ovarios o testículos) dirigen su interpretación. Antes no estaba claro quién mandaba más: si los genes de los cromosomas o las hormonas de las gónadas. Ahora los científicos han logrado separar esas dos influencias.
Para ello usaron ratones con distintas combinaciones: los cromosomas XX o XY podían ir acompañados de ovarios o de testículos. En el cerebro de los ratones sanos, la inflamación más intensa apareció en aquellos cuyos cromosomas XY se combinaban con ovarios. Es decir, lo que importa no es cada factor por separado, sino su combinación.
Este hallazgo indica que los fármacos contra el alzhéimer quizá haya que elegirlos teniendo en cuenta la combinación de cromosomas y gónadas de cada paciente. La orquesta de la inmunidad de cada persona toca su propia melodía, y ahora escuchamos mejor sus notas.
En los ratones con la combinación de cromosomas XY y ovarios (una combinación poco frecuente, posible gracias al modelo genético) se observó el nivel más alto de IgG e IgM en el cerebro, lo que indica una inflamación intensa.
No publicado en arXiv. Aquí están su página, el PDF y la formalización: puede comprobarlo usted mismo, no solo leer nuestro análisis.