
An antibody is a protein produced by the immune system to recognize and neutralize specific antigens like viruses.Los anticuerpos son glicoproteínas de la superfamilia de las inmunoglobulinas, producidas por células plasmáticas (linfocitos B activados). Cada anticuerpo consta de dos cadenas pesadas y dos ligeras unidas por enlaces disulfuro, y tiene una región variable para el reconocimiento de antígenos y una región constante que determina las funciones efectoras. Se distinguen cinco clases: IgM, IgG, IgA, IgE, IgD. La unión al antígeno puede bloquear directamente la infecciosidad, así como opsonizar al patógeno, activar el complemento y las células asesinas naturales (citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos). Los anticuerpos monoclonales son una herramienta clave en biotecnología y medicina.
La inmunidad basada en anticuerpos fue descubierta por Emil von Behring y Shibasaburo Kitasato en 1890 al demostrar la inmunización pasiva contra la toxina diftérica con suero. En 1959, Gerald Edelman y Rodney Porter establecieron de forma independiente la estructura de los anticuerpos, por lo que recibieron el Premio Nobel. El descubrimiento de la tecnología para obtener anticuerpos monoclonales por César Milstein y Georges Köhler en 1975 abrió la era de los anticuerpos terapéuticos.
El reconocimiento del antígeno se basa en interacciones no covalentes (puentes de hidrógeno, electrostáticas, hidrofóbicas) entre las regiones hipervariables (CDR) del anticuerpo y el epítopo del antígeno. La unión cambia la conformación del anticuerpo; a través del fragmento Fc se inician mecanismos efectores: citólisis dependiente del complemento (C1q se une a Fc, desencadenando la cascada), citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (FcγRIII en células NK), opsonización para fagocitos. Los distintos isotipos cumplen funciones especializadas: IgG principal en sangre, IgA en mucosas, IgE en alergias y parásitos. El principio de recombinación genética y selección subyace al reconocimiento adaptativo.
Los anticuerpos se utilizan en terapia (por ejemplo, contra COVID-19), en pruebas diagnósticas (pruebas de embarazo) y en experimentos científicos para detectar proteínas.
El organismo humano puede producir más de mil millones de anticuerpos diferentes, aunque los genes para ello son relativamente pocos; la diversidad se logra mediante la recombinación de segmentos genéticos.



