Una célula T deambula por el hígado como una persona sin mapa en un laberinto. La célula infectada está en algún lugar cercano, pero no hay señales que indiquen el camino. Antes se creía que las células inmunitarias percibían el rastro químico del parásito y se dirigían directamente hacia él. Las nuevas observaciones dicen otra cosa: la célula simplemente va recorriendo los pasillos, y con eso le alcanza.
Los investigadores inyectaron a los ratones células T activadas y después los infectaron con el plasmodio de la malaria. Bajo el microscopio registraban a la vez el movimiento de las células, la posición del parásito y la red de vasos. Digitalizaron los vasos y los convirtieron en un grafo: los puntos de ramificación pasaron a ser vértices, y los tramos de vaso, aristas con su longitud como peso. Cada posición de la célula y del parásito se proyectaba sobre el vértice más cercano del grafo.
Cuando el movimiento se analizaba en el espacio abierto, una pequeña parte de las células parecía atraída hacia el parásito. Pero bastó con tener en cuenta la estructura de los vasos para que el número de células atraídas y repelidas se igualara. No existe una atracción sistemática. En cambio, las simulaciones de búsqueda aleatoria mostraron que una sola célula, en todo el volumen observado, encuentra la zona infectada en un promedio de 12 horas. En 48 horas, la probabilidad de éxito supera el 94%.
Incluso sin atracción, diez células forman un cúmulo junto al parásito en seis horas. Antes, ese cúmulo se consideraba prueba de un reclutamiento dirigido. Ahora se ve que surge por sí solo, como en un laberinto donde varias personas, al deambular a ciegas, se encuentran por casualidad junto a una misma pared. Esto no cambia el resultado: el parásito es encontrado y destruido.
El laberinto, que parecía un impedimento, en realidad impone una geometría de búsqueda favorable. La célula T no necesita un mapa: le basta con avanzar por los pasillos. Entender esto ayuda a calcular cuántas células inmunitarias se necesitan para proteger al organismo y puede ser útil al desarrollar vacunas contra la malaria.
La dimensión fractal del grafo de sinusoides resultó de alrededor de 1,7–2,0, menos que las tres dimensiones del hígado. Esto significa que las células T buscan su blanco en un espacio cuyas propiedades se parecen más a las de un plano que a las de un volumen, y por eso la búsqueda aleatoria funciona más rápido.
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