Imagina una máquina que corta rosca en tornillos, pero prohíbe la izquierda. El tornillo se puede enroscar hacia la derecha de cualquier manera, pero hacia la izquierda no. Una regla parecida acaban de encontrarla los físicos para las diminutas agujas magnéticas dentro de algunos materiales.
La nueva regla funciona así: en cada pirámide de cuatro átomos se prohíbe uno de los dos giros de las agujas. Si tres agujas ya están fijadas, la cuarta queda determinada de forma única, y esta regla resulta parecida a dar la vuelta a una esfera como a un guante. En distintas redes de estas pirámides surgen patrones diferentes: en unas hay muchísimos, y en otras aparece un orden rígido.
Antes no estaba claro si se podía imponer una regla así con precisión y sin elegir dirección. Ahora se ha logrado, y los modelos pueden servir para probar ordenadores cuánticos. Aunque de momento no se ven aplicaciones, el simple hecho de que un «prohíbe lo izquierdo» genere tanta diversidad ya cambia nuestra comprensión de los materiales magnéticos.
Para espín 1/2 en un tetraedro, de los 16 estados posibles, 15 son modos cero, y solo un estado, el singlete quiral con la quiralidad opuesta, queda excluido. Esto significa que la regla que selecciona la quiralidad cuesta solo un estado de dieciséis.
La idea de reglas locales que generan comportamiento colectivo complejo resuena con el concepto de autómatas celulares en la ciencia ficción, por ejemplo en la novela «La ciudad de las permutaciones» de Greg Egan, donde reglas simples en una red crean estructuras emergentes.