La propiedad cuántica según la cual las partículas se influyen mutuamente de manera instantánea a través de la distancia, como en el entrelazamiento.La no localidad es la propiedad cuántica según la cual las partículas que han interactuado quedan correlacionadas de maneras que no pueden explicarse mediante variables ocultas locales: la medición sobre una partícula afecta instantáneamente al estado de su compañera, sin importar la distancia que las separe. Este fenómeno está en el corazón del entrelazamiento cuántico y desafía nuestras intuiciones clásicas sobre la causalidad y la separabilidad de los objetos distantes. El concepto es fundamental para comprender por qué la mecánica cuántica no puede reducirse a una teoría más simple y determinista de influencias locales.
El concepto fue introducido en el artículo EPR de 1935 por Einstein, Podolsky y Rosen, quienes lo usaron para argumentar que la mecánica cuántica era incompleta. John Bell formalizó más tarde el problema en 1964 con sus desigualdades, y los experimentos de Alain Aspect a principios de los años 80 proporcionaron la primera confirmación experimental sólida de la no localidad.
Cuando dos partículas están entrelazadas, su estado cuántico conjunto no puede factorizarse en estados independientes para cada partícula. Medir una propiedad de una partícula (como el espín o la polarización) determina inmediatamente la propiedad correspondiente de la otra, incluso si están separadas por años luz. Esta 'acción fantasmagórica a distancia' fue señalada por primera vez por Einstein, Podolsky y Rosen en 1935, y posteriormente formalizada por el teorema de Bell, que mostró que las correlaciones predichas por la mecánica cuántica son más fuertes que las que podría producir cualquier teoría realista local. Los experimentos han confirmado consistentemente estas correlaciones cuánticas, descartando las variables ocultas locales.
La no localidad es el recurso detrás de la criptografía cuántica, la teletransportación cuántica y la computación cuántica distribuida, donde las partículas entrelazadas permiten comunicación segura y transferencia de información que serían imposibles clásicamente.
En 2022, el Premio Nobel de Física fue otorgado por experimentos con fotones entrelazados que confirmaron la violación de las desigualdades de Bell, estableciendo definitivamente la realidad de la no localidad.














