
El primer núcleo activo se observó en 1908 como un extraño centro brillante de una galaxia, pero su naturaleza se comprendió más tarde. En 1963, el astrónomo Maarten Schmidt demostró que los cuásares son núcleos activos lejanos.
Como un remolino en la bañera: el agua (gas) gira alrededor del desagüe (agujero negro), se acelera y crea ruido y salpicaduras (radiación y chorros).