
Los primeros jets se observaron en la galaxia M87 en 1918, pero su naturaleza no se comprendió hasta más tarde. En los años 1970, con el desarrollo de la radioastronomía, quedó claro que están relacionados con agujeros negros.
Alrededor del agujero negro gira un disco de gas (disco de acreción). Debido a los fuertes campos magnéticos y la rotación, parte de este gas no cae al agujero, sino que es expulsado a lo largo del eje de rotación, como cuando se hace girar masa de pizza: sale despedida hacia los lados.