
En 1992, Robert Duncan y Christopher Thompson propusieron la existencia de los magnetares para explicar las fuentes de estallidos suaves repetidos de rayos gamma (SGR). El primer objeto de este tipo, SGR 0526-66, ya se había observado en 1979.
Un magnetar nace con el colapso del núcleo de una estrella masiva. La rotación rápida y la convección actúan como una dinamo, amplificando el campo magnético hasta 10¹¹ T (en comparación, el campo terrestre es de unos 5×10⁻⁵ T). Con el tiempo, el campo se debilita, liberando energía que calienta la corteza y provoca estallidos de rayos gamma.