
A principios del siglo XX, los astrónomos (Hertzsprung, Russell) construyeron el diagrama color-luminosidad y notaron que las estrellas de diferentes tipos se situaban en regiones determinadas. Hacia la década de 1950, los físicos explicaron estas secuencias como etapas de la vida de las estrellas.
Como en una fogata: mientras haya leña (hidrógeno), la llama es estable. Cuando se acaba el hidrógeno en el núcleo, este se contrae y se calienta, mientras la envoltura se expande: la estrella se hincha. Luego, la masa decide el destino: las estrellas ligeras se apagan silenciosamente, las pesadas terminan en una explosión colosal.