
Los púlsares fueron descubiertos en 1967 por la estudiante de posgrado Jocelyn Bell, al notar señales regulares en un radiotelescopio. ¡Al principio incluso se pensó que eran señales de extraterrestres! Más tarde se comprendió que eran estrellas de neutrones que giraban rápidamente.
Una estrella de neutrones, del tamaño de una ciudad, se comprime al máximo y conserva su rotación, como una patinadora que recoge los brazos. Su campo magnético se retuerce y genera radiación que sale de los polos en haces estrechos. Si la Tierra se encuentra en ese haz, vemos la pulsación.