
En la década de 1920, Werner Heisenberg y Niels Bohr formularon que la medición no solo revela magnitudes preexistentes, sino que las crea. Erwin Schrödinger ideó la paradoja del gato, que está vivo y muerto a la vez hasta abrir la caja, para mostrar lo extraño de esta regla.
Supongamos que tenemos un fotón que está polarizado simultáneamente vertical y horizontalmente. La medición de la polarización consiste en pasarlo por un filtro polarizador. Si el fotón pasa, su polarización se vuelve estrictamente vertical y toda la información sobre la componente horizontal desaparece. El resultado es aleatorio, pero su probabilidad se puede calcular con precisión.