
La idea de combinar antenas muy distantes surgió en la década de 1960. Las primeras observaciones exitosas se realizaron en 1967 por grupos de científicos en Estados Unidos y Canadá.
Imagina que dos personas observan una misma estrella y registran exactamente cuándo su luz alcanza a cada una. Si se conoce la distancia entre ellas, la diferencia de tiempo permite recuperar detalles inaccesibles para un solo observador. Así funcionan los radiotelescopios VLBI, solo que graban ondas de radio y se sincronizan con relojes atómicos.