Dentro de la tubería de una fábrica, el aire, cargado de partículas diminutas, gira como parejas en un salón de baile. Los ingenieros utilizan simulaciones computacionales para predecir el comportamiento de esta danza vorticial, lo que permite ahorrar tiempo y materiales en el diseño de equipos.
Los investigadores probaron tres modelos: el modelo estándar habitual, el RNG y el 'realizable'. El estándar, como un coreógrafo experimentado, guiaba sin error las partículas por las trayectorias deseadas. El RNG inventaba corrientes inversas inexistentes, y el modelo más nuevo, además, tardaba más en los cálculos y predecía mal el movimiento transversal al flujo. Para acelerar los cálculos, las partículas se agrupaban en 'paquetes', como si no se contara a cada bailarín, sino a parejas completas. La precisión apenas se resentía.
Un detalle inesperado: la frecuencia de oscilación en este remolino coincide con las oscilaciones que aparecen en el agua y en el plasma estelar. Desde las trombas marinas hasta los vórtices cósmicos, la naturaleza le encanta repetir patrones elegantes. Y la simplicidad del modelo comprobado ahora ayudará a diseñar con mayor precisión filtros que capturen partículas con carbonoом y secadores, reduciendo al mínimo la entropía —medida del desorden— en los cálculos.
Los separadores ciclónicos de partículas, basados en este principio, pueden separar partículas de apenas unas micras, más finas que un cabello humano.