Are you one of the authors of this paper? Email us from your institutional or work email address mentioning this article's arXiv ID and we'll verify you and give you edit access to this page.
Euclid es un cazador de energía oscura, pero en sus redes cayeron 164 supernovas y sus secretos.
Abstract
El telescopio Euclid detectó por casualidad 161 destellos ya conocidos (supernovas u otras explosiones cósmicas) en galaxias lejanas. Los observó en luz infrarroja, invisible para el ojo humano, a veces incluso antes de que fueran avistados desde la Tierra. Es como encontrar viejas fotos de fuegos artificiales donde se ve justo cuando empiezan a encenderse. ¿Crees que muchos secretos del universo se esconden en las imágenes que ya hemos capturado?
Links in the knowledge graph 1
El telescopio espacial Euclid funciona como una cámara de vigilancia en un hangar oscuro: su misión es captar los rastros de una fuerza invisible, la energía oscura, que curva el universo. Pero en cambio, detectó 164 chispas brillantes: supernovas, explosiones de estrellas moribundas. Los científicos midieron su brillo en diferentes colores (fotometría) y vieron algo inesperado.
Una supernova fue captada 15 días antes de su pico, en el infrarrojo, donde nadie la esperaba. Otra, contra todo pronóstico, siguió brillando 436 días después del estallido, cuando otros telescopios ya la habían perdido de vista. El lente infrarrojo de Euclid atraviesa el polvo cósmico como una linterna en la niebla, revelando galaxias que antes se consideraban invisibles: era precisamente allí donde se escondían estos destellos.
Ahora, cuando el telescopio comience a explorar vastas regiones del cielo, los hallazgos se contarán por miles. El cazador de energía oscura se convierte en el cronista de las catástrofes estelares.
🎯 Las imágenes profundas de Euclid revelan galaxias donde explotaron supernovas, en lugares donde los telescopios terrestres solo veían vacío; como si una cámara mostrara de repente una casa invisible.