Los ingenieros cuánticos han replanteado la corrección de errores: en lugar de una voluminosa «manta» de cúbits, un elegante código «bicicleta». Ahora, con el mismo número de partículas, se pueden ejecutar cálculos 10 veces más complejos, acercando los ordenadores cuánticos a resolver problemas útiles.
🎯 El nombre «código bicicleta» no es casualidad: su descripción matemática se asemeja al giro de dos ruedas de bicicleta de distinto tamaño.