La integración de matrices de pinzas ópticas con un resonador anular de alta cooperatividad y acoplamiento quiral átomo-resonador permitió demostrar una dispersión de Bragg altamente direccional desde un número programable de átomos. Con un control preciso de la distancia interatómica, se observa un estrechamiento del pico de Bragg al aumentar el número de átomos, añadidos uno por uno. La interferencia de Bragg de alto contraste se logra mediante el enfriamiento lateral por resonador del movimiento radial y axial de los átomos casi hasta el estado fundamental; los números de ocupación de los modos fonónicos fueron inferiores a 0.17 y 3.4, respectivamente. La plataforma propuesta, que combina un acoplamiento fuerte y controlado de los átomos con la luz en conjuntos atómicos, abre perspectivas para la óptica cuántica programable, la metrología cuántica y la computación.
La luz que incide sobre un cristal no se refleja como en un espejo, sino en haces nítidos y estrechos. Este efecto, descubierto por William Lawrence Bragg, se llama dispersión de Bragg y normalmente requiere miles de millones de átomos dispuestos por la naturaleza en una red ordenada. Pero los físicos lograron hacer lo mismo con un puñado de átomos individuales. Usando pinzas láser —rayos enfocados que funcionan como pinzas invisibles—, colocaron unos cuantos átomos en una línea perfecta. Eligieron los intervalos para que los átomos actuaran como los dientes de un peine para las ondas de luz: la luz que pasa se 'peina' y se desvía en un único haz delgado.
Para lograrlo, tuvieron que enfriar los átomos casi al cero absoluto; de lo contrario, la vibración térmica desdibujaría la formación. Añadiendo átomos uno a uno, los científicos observaron cómo el pico reflejado se volvía cada vez más agudo. Lo más sorprendente: el efecto se manifestó ya en una cadena de apenas unas pocas partículas, no de miles de millones. Antes, esto solo se podía ver en cristales voluminosos.
Este 'peine' atómico promete circuitos ópticos que se pueden ajustar cambiando el número y la disposición de los elementos. Es el camino hacia computadoras cuánticas, sensores ultrasensibles y espejos hechos de átomos individuales.
🎯 La dispersión de Bragg se observa normalmente en cristales con miles de millones de átomos; aquí, los físicos la vieron por primera vez desde una cadena de solo unos pocos átomos, añadiéndolos uno a uno.