En este trabajo se muestra por primera vez que la luz solar puede servir como bombeo para la dispersión paramétrica espontánea, creando pares de fotones con correlación posicional. Dichos pares son suficientes para la imagenología cuántica, es decir, obtener imágenes con ventajas sobre la óptica clásica. Así como el ruido de una multitud puede convertirse en una frase, la caótica luz solar crea estados cuánticos ordenados. Este descubrimiento permitirá usar luz dispersa en sistemas cuánticos de información, por ejemplo en satélites, eliminando la necesidad de láseres.
En el experimento, se hizo pasar luz solar a través de un cristal especial que actúa como un divisor: cada fotón se parte en dos mitades entrelazadas, como una moneda cortada por la mitad. Lanza una mitad en Madrid: la otra en Buenos Aires mostrará el mismo resultado al instante. Esta sincronía es la esencia del entrelazamiento cuántico. En el par, un fotón ilumina el objeto y el otro capta el reflejo, formando una imagen nítida incluso en la niebla o bajo el agua. Antes, esta técnica requería láseres; ahora basta con la luz del día.
Este descubrimiento abarata la tecnología y permite crear cámaras cuánticas compactas para satélites, que funcionarían solo con la luz de una estrella local. Los instrumentos terrestres podrán realizar exploración lumínica sin óptica voluminosa, analizando objetos por espectro incluso de noche.
🎯 Un par de fotones entrelazados es como dos mitades de una misma moneda: lanza una y la otra caerá del mismo lado al instante, aunque estén a miles de kilómetros.
🎬 Los escritores de ciencia ficción anticiparon sensores que se alimentan de la luz de estrellas lejanas y ven a través de campos de asteroides. El experimento de hoy es el primer paso hacia esos dispositivos.