En una sala, la luz genera fotones entrelazados. Su danza, aleatoria pero conectada, controla el sonido y el video en el escenario. Música que no se puede repetir: la propia naturaleza cuántica se convierte en su director.
🎯 A diferencia de una moneda común, cuyo resultado se puede predecir (aunque sea difícil), una partícula cuántica no oculta sus intenciones: simplemente no las tiene hasta el momento de la medición. No es una carencia de los instrumentos, sino una ley de la naturaleza.