El agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea, Sagitario A*, durante mucho tiempo se consideró tranquilo, sin embargo, los modelos teóricos predecían la existencia de un viento activo. Mediante observaciones con ALMA de una profundidad récord (temperatura de brillo ~30 mK) y una resolución angular inferior a 0.25 segundos de arco, se ha descubierto una gran cavidad cónica en el gas molecular frío que rodea a Sgr A*. La estructura se extiende al menos 1 pársec y tiene un ángulo de apertura de aproximadamente 45°. La morfología y energía de esta eyección indican un barrido activo de gas por el viento caliente procedente del disco de acreción del agujero negro. Los resultados confirman la existencia del anhelado viento y dan la clave para comprender la retroalimentación entre el agujero negro y la galaxia.
En el centro de nuestra Galaxia se esconde un agujero negro llamado Sagitario A*. Durante décadas, los astrónomos buscaron su «aliento» — las eyecciones de materia — pero sin éxito. Y ahora, el telescopio ALMA detectó en el hidrógeno frío un vacío gigante en forma de cono, expulsado por el viento del agujero negro. La escala es impresionante: la cavidad mide más de tres años luz de largo y su ángulo es de casi 45 grados.
La velocidad de este viento alcanza decenas de miles de kilómetros por segundo.
Ahora entendemos cómo los agujeros negros dominan las galaxias: no solo devoran materia, sino que también señalan dónde pueden surgir nuevos mundos.
🎯 Aunque el agujero negro es famoso por su capacidad de absorber todo a su alrededor, también sabe «exhalar»: dispersa materia en forma de viento caliente.