Astrónomos, con ayuda del telescopio ALMA, descubrieron una estructura cónica gigante en el gas alrededor del agujero negro en el centro de la Vía Láctea. Este «embudo» de más de 3 años luz de longitud está formado por un viento caliente que barre una nube molecular fría. El hallazgo fue posible gracias a la sensibilidad récord de las observaciones: como si se lograra ver huellas claras de una aspiradora invisible en la niebla.
En el centro de nuestra Galaxia se esconde un agujero negro llamado Sagitario A*. Durante décadas, los astrónomos buscaron su «aliento» — las eyecciones de materia — pero sin éxito. Y ahora, el telescopio ALMA detectó en el hidrógeno frío un vacío gigante en forma de cono, expulsado por el viento del agujero negro. La escala es impresionante: la cavidad mide más de tres años luz de largo y su ángulo es de casi 45 grados.
La velocidad de este viento alcanza decenas de miles de kilómetros por segundo.
Ahora entendemos cómo los agujeros negros dominan las galaxias: no solo devoran materia, sino que también señalan dónde pueden surgir nuevos mundos.
🎯 Aunque el agujero negro es famoso por su capacidad de absorber todo a su alrededor, también sabe «exhalar»: dispersa materia en forma de viento caliente.