En los diminutos defectos del diamante se oculta un susurro cuántico increíblemente tenue. Antes lo ahogaba el ruido propio de los sensores, pero ahora los científicos lo «espiaron», reduciendo las interferencias en 3.8 decibelios. Así nacen sensores capaces de sentir un solo espín.
🎯 Los centros NV pueden detectar el campo magnético de una sola molécula de proteína; se intenta usarlos como nanosensores dentro de células vivas.