La medición del campo magnético de las eyecciones de masa coronal sigue siendo una tarea difícil en la física solar, importante para el pronóstico de la meteorología espacial y la comprensión de la evolución de las eyecciones. Por primera vez se presenta una posible detección de radiación de giroresonancia de una CME. Suponiendo la tercera armónica, el campo magnético se estima en el rango de 7,9–5,6 Gs a distancias de 4,9–7,5 radios solares. Se demuestra que este campo intenso no es medio, sino que está asociado a pequeñas islas magnéticas, que se observan con más frecuencia con la llegada de imágenes de luz blanca de alta resolución. La detección abre la perspectiva de mediciones regulares sin contacto de los campos magnéticos en el espacio interplanetario.
El Sol lanza al espacio nubes de plasma de hidrógeno — gas ardiente con carga eléctrica. Por dentro, esas nubes están atravesadas por filamentos magnéticos enredados, como un ovillo de lana revuelto. Medir directamente ese entrelazado invisible no había sido posible, pero los astrónomos lograron «escucharlo». Cuando las partículas de la nube se mueven a lo largo de las líneas magnéticas, emiten ondas de radio. La frecuencia de la señal depende de la intensidad del campo — esta relación entre electricidad y magnetismo fue revelada en los trabajos de Lorentz y Faraday. Al captar ese «canto» de una eyección que pasaba, los científicos calcularon la tensión de los hilos magnéticos: 5,6–7,9 gauss. El descubrimiento principal: un campo tan intenso no está por todas partes, sino concentrado en diminutos nudos, visibles en las imágenes como rizos brillantes. Estos «rizos» magnéticos transportan la mayor parte de la energía capaz de desatar una tormenta en la Tierra. Entender su estructura permitirá predecir con más precisión las tormentas espaciales.
🎯 Una eyección media arrastra de la corona solar alrededor de mil millones de toneladas de materia — eso es como la masa de mil montes Everest.