Cuando un láser satelital apunta su haz hacia abajo sobre las nubes, a menudo queda cegado por el brillo especular, especialmente si los cristales de hielo forman una superficie lisa. Este resplandor enmascara los detalles, impidiendo saber qué hay abajo: agua o hielo. En lugar de combatir el deslumbramiento, los científicos decidieron aprovecharlo. El filtro cuántico en el nuevo lidar actúa como unas gafas de sol polarizadas: atenúa la luz dispersa, dejando solo el reflejo especular directo. Comparando la imagen tomada con y sin filtro, se puede distinguir con seguridad entre gotas y cristales. Los cálculos teóricos confirman la viabilidad del método incluso con una señal débil. Paradójicamente, esa misma reflectividad que hacía inútiles los láseres se ha convertido en la clave del enigma. En el futuro, esto permitirá a los satélites escudriñar las nubes sin errores, mejorando los pronósticos meteorológicos y los modelos climáticos.
El reflejo especular de las nubes de hielo puede ser tan intenso que 'ciega' por completo a los láseres satelitales, volviéndolos inútiles para analizar la composición de las nubes.