Los astrofísicos buscaron emisión de rayos gamma proveniente de hipotéticas «migajas» de agujeros negros (con masa de asteroide) que, según la teoría de Hawking, se evaporan emitiendo partículas. Estas migajas podrían haberse originado durante la fusión de agujeros negros masivos registrada por los detectores LIGO/Virgo (evento GW170814). El análisis de los datos del telescopio espacial Fermi no detectó la señal esperada, lo que permitió descartar la existencia de objetos evaporantes con una masa determinada (alrededor de 4×10^8 kg, emitiendo una masa total equivalente a la solar). Este es el primer intento de «atrapar» la radiación de Hawking de agujeros negros tan ligeros: como buscar el vapor de un trocito de hielo derritiéndose en el desierto.
La fusión de agujeros negros gigantes se asemeja a la colisión de gotas de lluvia: del impacto salpican pequeñas gotas — diminutos agujeros negros miga con la masa de un asteroide. Según la teoría de Hawking, todos los agujeros negros se evaporan perdiendo masa. Los agujeros ordinarios tardan miles de millones de años en evaporarse, pero las ligeras migas se consumen en un instante: su muerte es un destello de rayos gamma, invisibles para el ojo pero portadores de una energía colosal.
Analizando el archivo del telescopio Fermi después de la fusión de agujeros negros GW170814 (detectada por los detectores de ondas gravitacionales que captan el temblor del espacio), los científicos buscaron estallidos de rayos gamma retardados, las señales de despedida de las migas. Nada.
La ausencia de señales permitió descartar el escenario en el que se producen migas de 400 mil toneladas: esa masa, comprimida en un punto más pequeño que un átomo, equivale al peso de tres petroleros.
Los telescopios más sensibles de nueva generación aumentarán las posibilidades de captar estos destellos instantáneos.
🎯 Los agujeros negros comunes son aspiradoras cósmicas, pero los agujeros miga se asemejan más a luciérnagas: no absorben, sino que se evaporan, parpadeando al despedirse.
🎬 En la serie «Stargate», los agujeros negros ultrapequeños se usaban como armas o fuentes de energía inimaginable; por desgracia, en la realidad aún no se han captado.