Los científicos estudiaron cómo cambia la resistencia eléctrica según la dirección del campo magnético en un material especial. Normalmente, en los antiferromagnetos el desplazamiento de la señal es de 90°, pero aquí resultó diferente en distintas muestras, como si una brújula no señalara al norte, sino a donde quisiera. Este hallazgo inesperado nos hace preguntarnos: ¿qué fuerzas magnéticas ocultas controlan este proceso?
Usando un método parecido a la espectroscopia (sondeo magnético), los científicos hacen pasar corriente a través de una película multicapa y observan hacia dónde apuntan las agujas magnéticas microscópicas en su interior. Antes todo era predecible: en unos materiales las agujas se alineaban solo a lo largo de la corriente, en otros estrictamente en perpendicular. Pero en la ferrita de bismuto con recubrimiento de platino se produjo un fallo. Al girar el imán externo, la resistencia cambiaba como si cada aguja hubiera olvidado la alineación general y hubiera elegido su propio ángulo: 10°, 37°, 72°.
Midiendo la magnitud de esta señal caótica, los investigadores esperan entender la causa del desorden entrópico. La solución promete una memoria del futuro: los datos se almacenarán no en bytes, sino en vórtices enrollados del campo magnético. Por cierto, la ferrita de bismuto es dos en uno: es a la vez un imán y un acumulador eléctrico que cambia sus propiedades con un simple chasquido.
🎯 La ferrita de bismuto es un multiferroico: combina ferromagnetismo y ferroelectricidad, funcionando como dos materiales en uno.