El neón sólido es como una pista de hielo perfectamente lisa para los electrones. Pero la más mínima ondulación en la película genera errores en los cúbits. Los físicos encontraron una manera de alisar el hielo de neón calentándolo a -261 °C, y de comprobar la lisura con un «eco» de microondas. Es un paso hacia chips cuánticos que funcionan con electrones en levitación.
🎯 El neón se congela a -248 °C, 25 grados por encima del cero absoluto, el punto donde cesa el movimiento térmico. Es en este silencio helado donde se construye el cimiento de la computación cuántica.
🎬 En la ciencia ficción, los gases nobles son el telón de fondo de tecnologías exóticas; aquí, el neón se convierte en un escenario ultrapuro para los bits cuánticos.