Así como el agua caliente a veces se congela más rápido que la fría, los sistemas cuánticos pueden alcanzar el equilibrio sorprendentemente rápido. Los investigadores proponen una manera de controlarlo: al debilitar temporalmente los enlaces entre las partes del sistema, es como si despejaran el camino hacia la calma. El método funciona para cualquier estado inicial y podría ayudar a acelerar las tecnologías cuánticas.
Todo tiende al equilibrio: el té se enfría, el péndulo se aquieta. La medida de este movimiento es la entropía, el desorden creciente. Pero a veces el agua caliente se congela antes que la tibia. El efecto Mpemba no es solo una curiosidad: también se manifiesta en el mundo cuántico. Los científicos han ideado cómo controlar esta paradoja.
Su método recuerda al juego de los columpios enlazados: para calmar una cadena que se balancea con fuerza, basta con soltar brevemente los resortes de los más frenéticos, y el caos general se aquietará. En el sistema cuántico, los «columpios» son partículas, y «aflojar los resortes» significa aumentar temporalmente la fuga de energía en ciertas conexiones.
Este enfoque no depende de las condiciones iniciales y funciona para cualquier objeto cuántico, desde átomos fríos de helio hasta cúbits computacionales.
El ajuste fino de la atenuación promete acelerar las computadoras cuánticas, permitiéndoles alcanzar un estado estable más rápidamente. Ludwig Boltzmann enseñó que la entropía crece sin piedad, pero en los sistemas abiertos podemos intervenir en este proceso.
🎯 El efecto Mpemba, descubierto en el siglo XX por un escolar, fue descrito ya por Aristóteles: en el siglo IV a.C. observó que los habitantes del Ponto calentaban el agua antes de congelarla para que el hielo se formara más rápido.