Los sistemas cuánticos pueden estar en una superposición de evolución hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Un espín en un campo magnético (reloj cuántico) puede comportarse así. Esto se realiza en un interferómetro de Mach-Zehnder con campos opuestos: surge interferencia entre el camino directo y el inverso. Son posibles pruebas de Bell de coherencia temporal. En la teoría relativista de Dirac, el tiempo se comporta como un cúbit, y las partículas y antipartículas como polos de la esfera de Bloch temporal.
Estamos acostumbrados: el tiempo solo fluye hacia adelante. Pero las leyes cuánticas permiten que se convierta en una moneda que muestra cara y cruz a la vez.
Toma una partícula con rotación intrínseca —su espín—. En un campo magnético, gira como un trompo. Haz pasar esa partícula por un dispositivo donde dos flujos magnéticos opuestos luchan entre sí, y empezará a moverse al mismo tiempo hacia el futuro y hacia el pasado.
Este truco no es solo un juego mental. La ecuación de Dirac , que describe el electrón, originalmente vinculó el [tag:spacetime_curvature]espacio-tiempo con la rotación interna de la partícula. Mírala de otra manera y quedará claro: la materia y la antimateria son solo “cara” y “cruz” de la flecha del tiempo en una esfera invisible. Además, los científicos preparan una prueba donde el “ayer” y el “mañana” estarán cuánticamente entrelazados. En una de las ramas probables de la realidad, una taza rota se pegará sola; solo que rara vez miramos en esa dirección.
🎯 Si imaginamos el tiempo como una moneda cuántica, en una de las realidades una taza rota realmente se recompondrá; solo que nunca vemos ese lado.
🎬 Este juego cuántico con el tiempo recuerda a Tenet: allí los héroes usaban el retroceso de los segundos, y aquí la propia naturaleza quizás vive en las dos direcciones a la vez.