
El principio explica por qué una estación orbital no cae a la Tierra: está constantemente 'cayendo más allá' del planeta, moviéndose por inercia, y las personas en su interior están en caída libre; esto es una realización pura de la equivalencia. Sobre la base del principio funcionan los sistemas de navegación inercial, y en el GPS se tiene en cuenta la dilatación gravitacional del tiempo.