Una partícula del micromundo partícula cuántica puede moverse en dirección contraria, incluso si en general viaja hacia adelante. Esto se parece a un río donde corrientes individuales de repente giran contra la corriente, creando desorden. Antes se pensaba que ese flujo inverso no superaba el 4%, como si en el río solo una pequeña parte del agua fuera hacia atrás.
Ahora los científicos han comprendido: en condiciones reales, cuando la partícula no está perfectamente dirigida, la proporción de movimiento de retorno crece hasta casi el 13%. La diferencia es tres veces mayor que la estimación anterior. Este descubrimiento facilita los experimentos: no hace falta crear partículas impecables, bastan las comunes. Durante casi cien años los físicos sabían de la existencia del flujo inverso, pero no habían logrado verlo directamente. Quizás ahora este extraño efecto se vuelva observable.
El flujo inverso es uno de los efectos más esquivos de la mecánica cuántica. A pesar de que se deduce de las ecuaciones, durante casi cien años nunca se ha observado directamente.