La hoja funciona como una central eléctrica perfecta: la coherencia cuántica le ayuda a transferir energía luminosa casi sin pérdidas. Algunas aves usan una brújula cuántica para sentir el campo magnético de la Tierra. Los científicos ya copian estos trucos para nuevos paneles solares y sensores ultrasensibles.
🎯 En un experimento con bacterias verdes, la energía llegó a su destino en 50 femtosegundos: cien mil veces más rápido de lo que tarda la luz en atravesar un cabello humano.
🎬 Recuerda a los procesadores cuánticos vivos de mundos fantásticos, solo que creados por millones de años de evolución.