Los cristales esponja pueden ocultar en su interior ondas sonoras retorcidas, los fonones quirales. Si una partícula de materia oscura atraviesa esta esponja, hará 'sonar' la onda y se generará un débil campo magnético. El sensor lo captará y por primera vez oiremos el susurro del universo invisible.
🎯 Los cristales porosos tipo esponja ya funcionan en la práctica: se usan para capturar dióxido de carbono del aire y almacenar hidrógeno en los coches del futuro.