Resulta que una simple botella de Klein imaginaria —apenas una dimensión curvada— es capaz de romper por sí sola la simetría entre materia y antimateria. Nuestro mundo, al deslizarse a través de ella, genera un poco más de materia, y de esa materia sobrante se moldearon luego las galaxias y nosotros.
🎯 La botella de Klein no se puede construir en el mundo tridimensional: se interseca a sí misma. Su verdadera forma solo se revela en cuatro dimensiones.