El polvo cósmico distorsionaba la imagen de la expansión del Universo. Al depurar los datos de supernovas gemelas, los científicos obtuvieron un valor más preciso de la constante de Hubble: 72,4 km/s por megapársec. Esto significa que las galaxias se separan más rápido de lo que se pensaba, y el misterio persiste.
Las supernovas de tipo Ia son como bombillas de la misma potencia: cuanto más tenue es la luz, más lejana está la fuente. Estas supernovas sirven para medir distancias a galaxias lejanas. Pero el polvo cósmico, como un vidrio sucio, atenúa y tiñe la luz, dificultando los cálculos precisos. Los astrónomos liderados por Adam Riess sortearon el problema: compararon solo a las «gemelas», supernovas con propiedades idénticas, cuya luz atravesó regiones igualmente polvorientas. Es como estimar la distancia usando bombillas escondidas en pantallas idénticas. Los nuevos datos dieron una velocidad de expansión del Universo de unos 72,4 km/s por megapársec (equivalente a 3,26 millones de años luz). Esto es notablemente más rápido de lo que predice la luz antigua remanente del Big Bang. La discrepancia, llamada «tensión de Hubble», ahora se ha vuelto aún más convincente.
🎯 Precisamente con ayuda de las supernovas de tipo Ia, en 1998 se descubrió la expansión acelerada del Universo, un hallazgo reconocido con el Premio Nobel.
🎬 La confirmación de la «tensión de Hubble» hace que los escenarios de ciencia ficción, donde las leyes físicas evolucionan, sean un poco menos fantásticos.