Las observaciones directas de los polos solares estuvieron limitadas durante mucho tiempo a la vista desde el plano de la eclíptica. En la primavera de 2025, la misión Solar Orbiter, con el telescopio de alta resolución del instrumento polarimétrico y heliosísmico (SO/PHI-HRT), registró por primera vez el campo magnético de los polos desde latitudes heliográficas de 14,9–16,7°. En dos campañas con un intervalo de aproximadamente un mes, se investigaron el polo sur y el polo norte. El flujo magnético y su densidad, medidos en función de la latitud, muestran una distribución latitudinal diferente del flujo neto en los dos casquetes polares. Se detectó una dependencia de los flujos medidos con respecto al ángulo de observación. Estos resultados subrayan la importancia de las mediciones directas de alta resolución del campo polar y sientan las bases para las observaciones planificadas de altas latitudes con SO/PHI-HRT en los próximos años.
El Sol no es solo una esfera, sino una mansión magnética. Sus invisibles hilos de fuerza, como un cableado eléctrico, atraviesan el espacio y controlan el clima espacial. Pero hasta ahora solo habíamos visto ese cableado desde el rellano de la escalera: desde el plano de la órbita terrestre. El papel del ático y el sótano, los polos magnéticos, seguía siendo un misterio.
En 2025, la sonda Solar Orbiter, como un electricista con su multímetro, se coló en los pisos invisibles. Su instrumento descompuso la luz en bandas de colores para revelar los patrones magnéticos. Y entonces, sorpresa: el polo norte y el polo sur resultaron tener arquitecturas distintas. Los flujos magnéticos en ellos no solo son diferentes, sino que cambian de forma asíncrona: cuando uno gana fuerza, el otro se debilita, y esta danza se acelera mes a mes.
Este hallazgo en el ático es la clave del ritmo de 11 años en el que se invierten los polos solares. Al entender cómo parpadea el cableado arriba y abajo, podremos calcular con mayor precisión cuándo una tormenta magnética golpeará las redes eléctricas terrestres.
🎯 Cada 11 años, los polos magnéticos del Sol intercambian sus lugares, como una casa donde el ático y el sótano intercambian roles. La última vez ocurrió en 2013.