Los neutrinos del Sol cambian su sabor (tipo) bajo la influencia de la materia — este es el efecto Mikheyev–Smirnov–Wolfenstein (MSW). Observar directamente la transición energética en la probabilidad de supervivencia de los neutrinos electrónicos era dificultado por el fondo de muones. Un nuevo método de supresión de este fondo en el observatorio JUNO permitirá, en 10 años, acumular estadísticas con una significancia superior a 4σ. Esto se convertirá en un pilar importante para futuros experimentos multimillonarios dedicados al estudio de las oscilaciones de neutrinos.
Nuestro Sol emite flujos de neutrinos, partículas que casi no interactúan con la materia. Al atravesar la densa materia solar, cambian de tipo — los científicos llaman a esto «sabor». Es como una voz que cambia al atravesar una multitud: cuanto más denso el entorno, mayor es la distorsión.
Este efecto fue predicho por la teoría hace tiempo, pero escucharlo directamente lo impedía el estruendo del ruido cósmico, como si intentáramos distinguir un susurro durante un concierto de rock. El detector JUNO en China emplea un método que funciona como un sistema inteligente de cancelación de ruido: filtra las interferencias y, a lo largo de diez años, acumulará datos para registrar con precisión cómo la energía de los neutrinos afecta su espectro de transformaciones.
Dato sorprendente: los neutrinos nacidos en el núcleo del Sol logran cambiar su tipo casi por completo antes de salir al exterior. Lo que detectan los instrumentos en la Tierra ya son «voces ajenas» de estas partículas. El hallazgo reforzará el Modelo Estándar de la física y respaldará los futuros experimentos gigantes.
🎯 Cada segundo, billones de neutrinos solares atraviesan tu cuerpo sin que te des cuenta.