Para disolver azúcar rápidamente, no hace falta remover con cuidado: basta con agitar el vaso. Un principio similar funciona en los sistemas cuánticos: el ruido, que normalmente se considera una interferencia, acelera la transición al estado térmico. Este es un estado de caos total, donde todo está mezclado al límite de lo posible desde el punto de vista de la entropía, la medida del desorden.
Antes se pensaba que el ruido molestaba. Pero resultó que sin él algunos sistemas no pueden alcanzar el equilibrio en absoluto.
El ruido correctamente dosificado funciona como una sacudida: ayuda al sistema a barajarlo todo más rápido.
Este descubrimiento es importante para la práctica. Los estados térmicos son necesarios para cálculos, por ejemplo, para modelar materiales. Son fáciles de verificar, lo que significa que ya hoy se puede sacar provecho de las máquinas cuánticas imperfectas. Paradójicamente, el ruido que los ingenieros intentan eliminar resultó ser la clave para los primeros cálculos cuánticos útiles.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2512.14842
In the current Noisy Intermediate-Scale Quantum era, noise is widely regarded as the primary obstacle to achieving fault-tolerant quantum computation. However, certain stages of the quantum computing pipeline can, in fact, benefit from this noise. In this work, we exploit the Eigenstate Thermalization Hypothesis to show that noise generically accelerates a fundamental task in quantum computing -- the preparation of Gibbs states. We demonstrate this behavior using classical and quantum simulations with Haar-random and phase-flip noise, respectively, on a spin-1/2 chain with a local Hamiltonian. Our non-integrable model sees ~3.5x faster thermalization in the presence of noise, while our integrable model, which would not otherwise thermalize, reaches a thermal state due to noise. Since certifying a local Gibbs state is relatively easy on a quantum computer, our approach provides a new practical solution to a key problem in quantum computing. More broadly, these results establish a new paradigm in which noise can be harnessed on quantum computers, enabling practical advantages before the years of fault-tolerance.
En algunos modelos cuánticos sin ruido, el sistema se congela para siempre en el estado inicial: añadir ruido literalmente «enciende» su evolución.